Hay besos que son inolvidables, extrañables y que quieres volver a reincidir.
Hay besos que provocan incendios, que hierven pasiones, que derriten los polos y producen remolinos en la mente.
Hay besos que son adictivos , droga que arrasa con tu voluntad y te vuelve esclavo voluntario y desesperado.
Hay labios que uno desea conocer, explorar, saborear. Labios dulces como el almíbar o salados como el mar.
Hay bocas que te invitan a ser besadas y el solo hecho de entrar en ellas, te producen una sensación interna de comodidad, lenguas rojas y húmedas que producen calor que se eleva por tus piernas hasta el centro mismo de tu cuerpo.
Hay besos que producen terremotos emocionales, sacudidas en tus sentidos, adicciones y ansias.
Hay besos que te hacen temblar y querer que no acaben nunca, donde el tiempo no pasa. Bocas tibias donde te quedarías a vivir, harías tu nido. Confortable nube, sol del amanecer, sabanas de seda, pecado, caída libre al infierno.
Todo.
Esos besos
Y después están los besos.