Sentada, desnuda en la cama del cuarto de hotel, mientras J dormía placidamente, cansado después de ese polvo sublime, pensaba y buscaba dentro de su corazón como le diría que no lo vería mas.
Tres meses pasaron desde ese primer lunes que con desesperación se metieron en el Hotelito de la calle Pasteur . Once lunes donde repitieron con las mismas ganas esa danza sexual. Esos lunes en los cuales ella , por dos horas se sentía una reina, amada ,besada y deseada como nunca antes. Donde solo existía el miembro duro y calido de J, su sexo que lo buscaba y agradecía su llegada. Dos bocas que se unían para deleitarse mutuamente. Cuatro manos que se tocaban , como reconociéndose una y otra vez, piernas entrelazadas, sabanas revueltas y arrugadas. La ropa de ambos ,a veces, regada por todo el lugar, por la prisa de amarse, y los minutos que pasaban cada vez mas rápido. No era que no amara a su marido , y el a ella, no. Se trataba de la rutina, el aburrimiento de quince años juntos. Agobiada por la tareas hogareñas, las dos hijas, y las preocupaciones económicas, los fueron alejando, encerrados cada uno en su mundo.
Ella sentía culpa, una culpa que la iba quemando por dentro, engañar a su marido…. Gozar de esa manera con otro hombre, cada vez le pesaba mas.
A medida que pasaba el tiempo la culpa se hacia cada vez mas grande cómo un globo que se iba inflando.
Ese lunes de julio, hacia frío , mucho frío, ella dejo las niñas en la escuela y se dirigió a encontrase con J, El mismo lugar, el la esperaba, entraron casi corriendo, un poco por el frío y otro por la urgencia de amarse.
Ya lo había pensado, lo dejaría, se iría con su marido y las niñas a otra ciudad, a empezar una nueva vida, lejos de el, de la atracción que sentían, lejos de su olor, lejos de sus ojos y sus manos, de los recuerdos, lejos
La amaría J? nunca se lo dijo, ella tampoco. Ella lo mira desnudo y dormido.

De pronto todo se sacude, un ruido ensordecedor va creciendo, las paredes tiemblan tanto, que los ladrillos comienzan a caerse. El terror se apodera de todo su cuerpo, no se puede mover, esta paralizada. La ventana frente a ellos se desmorona como si fuera de cartón y con ella se cae toda la pared. Escucha gritos desgarradores que vienen de algún lado, o es ella la que grita? El piso comienza a abrirse, sabe que algo pasa, no sabe que, pero presiente que se acerca el final, abraza a J, que no se ha despertado, la oscuridad se apodera de todo, cierra los ojos y ya no los volverá a abrir.
El reloj de la pared marca las 09: 53.

Lunes 18 de Julio de 1994
09:53 (UTC -3)
Atentado a la AMIA
Pasteur 633, Buenos Aires
Argentina
Coche bomba escondido en volquete
86 m
300 heridos