Esa mañana ella voló a su encuentro. Siempre le habian gustado los unicornios.Los nervios no la dejaban pensar, trataba de sobreponerse.Cansada , agotada pero ansiosa por verlo.

El llegó a la hora prevista, se lo notaba ansioso.

Ella amó esos ojos, desde el primer momento , se acomodó en sus brazos, que estaban hechos a su medida.

Sus caricias torpes y ansiosas, la halagaron, su sexo dormido por años, despertó solo para ella.

El mundo dejó de girar, en ese moemnto, en ese instante, en esa cama.

Se amaron, se besaron, se tocaron, se acariciaron, se aprendieron.

Ese día, ese instante, toda la vida, poco, mucho.

El agua de la ducha les recorrió el cuerpo, no lo notaron, estaban en su mundo.El dentro de ella, ella abriéndose a el. Sonidos de agua al caer y suspiros entrelazados, mordiscos suaves en las nalgas. Agua que se escurre por su sexo y cae en su boca

El sol caia lentamente esa tarde, ninguno de los dos lo notó, no les importaba el mundo, unicornios alados volando y luego..luego el temblor que volvió las cosas a su lugar.

Ella no quiso hacerle daño, el no pudo o no supo cortar la cadena que lo mantenia atado. que le impedia volar.

Ella siempre creyó en los unicornios.