Las cosas predecibles no me interesan, me aburren. Adoro el vértigo de lo imprevisible. Aunque esto signifique lidiar con sentimientos impredecibles.

Recuerdo la vez que la vi por primera vez, me sorprendió , no su belleza física, si no el halo que la cubría, una especie de aura dorado que hipnotizaba. Comprendí lo que el sentía, de lo que hablaba cuando la nombraba, se había quedado corto en su descripción. O quizás para evitarme un ataque de celos, no la dibujo en su totalidad.

Ella irradiaba sensualidad por cada uno de sus poros, sus gestos eran delicados, su piel blanca, se veía satinada y brillante. Sus ojos verdes, parecían inundados de lagrimas, y su pelo rojo , fuego mismo salido del mas profundo infierno . No pude quitarle los ojos de encima en toda la velada. Y creo que el tampoco.

Me sentí prisionera de sus encantos, un sentir jamás experimentado hacia otra mujer.Trate de encontrarle defectos, que su voz era algo chillona, que sus dientes , que sus parpados, que su… nada, excusas , ella hipnotizaba , no era de este mundo.

 Esa noche, en la oscuridad de nuestro dormitorio, me encontré pensando en ella, soñando despierta . Sentí celos que el la deseara tanto como yo.

Trate , en vano, de apartarla de mi mente, un cosquilleo en mi entrepierna me hizo tomar conciencia de lo excitada que estaba, me retorcí suavemente  mi propio olor me estimulaba

Extendí mi mano y  toque  tu verga dura y esa mezcla de celos y calentura hizo que mi temperatura subiera aun mas, pase mi lengua por tu sexo. Tu erección creció en mi boca. Sabia que no era yo la causante. No me importo, al fin de cuentas tampoco eras el causante de mi alteración.

Cerré los ojos y me entregue a los brazos de ella, percibí sus labios en mi clítoris, sus manos en mi culo y su lengua entrando y saliendo de mi sexo húmedo y candente . Sus dedos se introducían mágicamente en todos mis orificios, sus manos tiraban mi pelo con fuerza haciéndome gemir de placer. 

El me cogía como nunca, lo sentía dentro , caliente como una brasa. Me pensaba sucia e infiel, no quería ni podía quitarla de mi cuerpo y de mi pensamiento . En ese momento era la mas puta de las putas. Grite con todas mis fuerzas, no solo por el orgasmo, sino para apaciguar mi mente, el también lo hizo y un liquido tibio corrió por mis muslos. 

 

Te pido disculpas querido mío, nunca antes me habían cogido así

En la quietud de mi cama y contigo durmiendo al lado, me pregunto si alguna vez volverás