Daniela vivió un romance intenso, único, desgarrador , pleno .
Viajaba una vez por mes , miles de kilómetros para verlo, encontrase con el, amarse en un cuarto de hotel .
Daniela volaba. Salto ríos y derribo muros, solo para besarlo, desnuda su alma, desnudo su cuerpo, se entrego feliz a esos brazos.
Su sexo florecía con la cercanía , resurgía nuevo y joven, latía fervorosamente al sentir su presencia.
Daniela iba y venia, una y otra vez. Paso tormentas, huracanes, lluvias y lloviznas, paso veranos e inviernos, solo para recibir las caricias de esas manos que la encendían .
Pero un día, la luz , el deseo, el fuego, las ganas, el sexo hasta altas horas de la madrugada, las palabras de amor, las caricias, los besos, los cuerpos entrelazados, las cosquillas, la ternura, los orgasmos, los gemidos, los cafés en la cama. Todo. Todo fue desapareciendo hasta quedar en la oscuridad .
Daniela sintió dolor, su mundo se derrumbo, cayo, lloro, se partió en pedazos y se enfermo.
Tiempo después , una mañana , sin darse cuenta, una flor le broto en el ombligo. una sonrisa se le pinto en la cara.La rueda volvía a girar
Esa noche, Daniela brindo por el amor…..