Llueven plumas, como copos de nieve, blancas, sedosas y suaves. Vuelan y se deslizan por su cuerpo dormido, desnudo. Suspiros que caen de su boca, erizan la piel.

Plumas que acarician sus pezones y al solo tacto despiertan furiosos.

Labios húmedos y brillantes susurran entre sueños, un nombre.

Sabanas enroscadas, apenas cubren su piel, dejan ver sus nalgas redondas y la curva de sus caderas. Proyectan una sombra en la pared, con la primera luz del amanecer. Silencio , nada se escucha, solo su respiración agitada.

Sueña que sueña con el. Una pluma casi imperceptible acaricia su clítori, se sobresalta con el contacto y un gemido escapa de su garganta dormida.

Que espera el para adueñarse de su voluntad?

Impaciente gira y siente su gran verga hinchada que le recorre el cuerpo.

La busca, la desea, se apura, se moja,.

Ella lo busca, lo desea, se empapa en su propio calor y su sexo aflora inundado.

Siente como penetra en su vagina ardiente y lo abraza con sus piernas.

Lejos, se escucha una voz que la llama por su nombre. Alguien  sacude su hombro.

Ella despierta.